¿Qué visitar?

Canchaque

A 142 km al este de Piura

Apacible localidad enclavada entre cerros de frondosa vegetación y bosques de naranjos, plátanos y cafetales, que convierten a esta tierra de paisajes únicos en una fuente de increíbles experiencias en bellos entornos silvestres. Cuenta además con una tradicional arquitectura colonial reflejada en cada una de sus casas y calles que invitan a un viaje en el tiempo.

Peroles de Mishahuaca

A 2 km del este de Canchaque (20 min de caminata)

En esta caída natural de aguas frías y cristalinas podrás abstraerte y enfocarte en el mundo que te rodea: naturaleza pura, viva y reconfortante. La suave cascada confluye en un perol grande de roca, donde podrás alardear de tus dotes como nadador experimentado.

Catarata Los Peroles de Mishahuaca ©Fernando Barranzuela / PROMPERÚ

Cascada Chorro Blanco

A 6 km al norte de Canchaque. 2,5 km por carretera y 3,5 km a pie

Siente la energía del agua cayendo desde 80 metros de altura hacia una refrescante poza; luego de un reparador chapuzón estarás listo para el retorno.

Catarata ©Jorge Novoa / PROMPERÚ

Peroles de Agua Blanca

A 8 km al noreste de Canchaque. Por carretera y 2 km a pie

A través de los años la fuerza y persistencia del agua ha moldeado una serie de peroles en la roca, tallando también toboganes naturales que lo invitan a deslizarse y refrescarse en un ambiente apacible y totalmente natural.

Peroles y toboganes ©PROMPERÚ

Mirador de Cerro Campana

A 30 min al este de Canchaque, al pie de la carretera

Podrás observar e impresionarte de la increíble geografía de esta parte montañosa de Piura. Se ubica en el caserío de Agua Azul.

Extenso paisaje costeño ©Municipalidad Distrital de Canchaque / PROMPERÚ

San Miguel de El Faique

A 5 km al sur de Canchaque

La naturaleza ha bendecido a esta tierra donde se cosecha uno de los mejores cafés del país, el cual es tostado en cazuela de barro y, en su punto exacto, ofrece todo su sabor e inconfundible aroma, propio de la zona.

Petroglifos Cerro de Villaflor​​

A 150 metros de San Miguel de El Faique

Hace 7000 años, los primeros pobladores que habitaron estas productivas tierras grabaron sus vivencias y percepción del mundo en grandes rocas de granito. El acceso a estos petroglifos se encuentra rodeado de tierras de cultivos de café y frutales.

Petroglifos en el distrito San Miguel de El Faique ©PROMPERÚ

Mirador del Cerro Huayanay

A 2 km al oeste de Canchaque

Tras una caminata llegarás a este mirador natural, desde donde se aprecia el vasto bosque que envuelve al distrito de Canchaque y alrededores.

Turistas en el Cerro mirador Huayanay ©Fernando Barranzuela / PROMPERÚ

Huancabamba

A 72 km al noreste de Canchaque

Destaca su plaza de Armas y el templo al patrono del pueblo San Pedro, con su antiguo reloj de 1844; pero sobre todo sus atractivos naturales.

Complejo Turístico Peroles de Cascapampa

Distrito de Sondorillo. 1,20 h al sur de Huancabamba

Un lugar donde podrás conocer un criadero de truchas, un minizoológico y una laguna natural para pasearse en botes 'pedalones' será una gran experiencia. Cerca, encontrarás además formaciones naturales de rocas labradas por el agua.

Criadero de truchas ©PROMPERÚ

Cascada El Sitán

A 25 min al sureste de Huancabamba, distrito de Sóndor. 30 min a pie

Con una caída de agua de 45 metros, esta cascada se convierte en un deleite para los sentidos. El camino de acceso ofrece una excepcional vista del paisaje de la sierra piurana. 

Paso de Porculla y río Huancabamba ©PROMPERÚ

Cascada de Chorro Blanco

A 30 min de Huancabamba. 40 min a pie desde Sapalache

Torrente de aguas cristalinas que caen desde una altura de 150 metros creando un microambiente natural y único.

Vegetación y cascada ©PROMPERÚ

Las Huaringas

A 32 km al noreste de Huancabamba

En la Shimbe y La Negra, dos de las lagunas más visitadas, podrás sentir la energía sagrada que cientos de creyentes y maestros curanderos vienen a recibir en sus orillas, gélidas aguas que curan males, auguran florecimiento y propagan prosperidad. Si te animas a ir para una “curación”, debes hacerlo en compañía de “los maestros curanderos”, personas que se dedican al arte del curanderismo y que reciben el legado de generación en generación. En los alrededores podrás apreciar la flora del páramo, endémica en su mayoría, entre las que destaca gran cantidad de hierbas medicinales. Más alejado y oculto del ser humano convive en este hábitat el oso de anteojos, el venado cola gris y el tapir andino.

Pago a la tierra durante celebración ©Musuk Nolte / PROMPERÚ